MIODESOPSIAS ¿QUÉ SON?

¿QUÉ SON?

Las miodesopsias, también denominadas cuerpos flotantes o moscas volantes, son unas pequeñas manchas que algunas personas ven moviéndose en su campo visual, especialmente cuando miran un fondo liso como una pared o el cielo.

Generalmente, son de poca importancia y corresponden al proceso de envejecimiento.

CAUSAS

1 – Contracción idiopática del humor vitreo. Con el paso de los años, el humor vítreo (gel que rellena el ojo) puede contraerse (formando aglutinaciones) y separarse de la retina, dando lugar a la aparición de moscas. La edad a la que esto ocurre varía, pero generalmente suele suceder entre los 50 y los 75 años y es la causa más frecuente de miodesopsias. En este caso se trata de moscas volantes leves que entran en el campo visual de forma intermitente y se mueven cuando lo hace el ojo. Suelen tener forma de hebras y son más notables en ciertas condiciones de iluminación. No está afectada la visión. Se trata de un transtorno benigno que se puede dar en ambos ojos y que se recomienda vigilar.

2- Desprendimiento del humor vitreo: es un trastorno ocasionado por el deterioro de la consistencia gelatinosa del humor vitreo. Este se vuelve más líquido y pierde firmeza. Como consecuencia, la membrana que lo envuelve (llamada hialoides) se separa de la capa a la que se encuentra unida, la retina. En este caso se produce un aumento súbito de las miodesopsias en el ojo afectado, suelen tener forma de telaraña o tratarse de una mosca volante grande que entra y sale del campo central de visión.

3- Desprendimiento de retina: En otras  ocasiones puede ocurrir que el vítreo al separarse de la retina traccione sobre la misma, provocando desgarros e incluso hemorragias en el ojo. Si estos desgarros no se tratan a tiempo pueden dar lugar a un desprendimiento de retina, que requiere de tratamiento quirúrgico urgente. En este último caso los síntomas son lluvia espontánea, súbita y continua de luces similares a relámpagos (fotopsias) y pérdida del campo visual (habitualmente periférico)

4- Otros: Inflamación del vitreo, tumores ocuclares, migraña ocular etc…

SIGNOS DE ALARMA:

  • Aumento súbito de las moscas volantes                       
  • Fotopsias
  • Pérdida de visión, difusa o focal (defecto del campo visual)
  • Cirugía ocular o traumatismo ocular reciente
  • Dolor ocular
  • Pérdida del reflejo rojo
  • Hallazgos retinianos anormales

EVALUACIÓN

El objetivo más importante es identificar trastornos vítreos y retinianos graves. Para ello en primer lugar se deben buscar antecedentes médicos como retinopatía diabética, cefaleas migrañosas, cirugía ocular, miopía grave, enfermedades del sistema inmunitario…

Después es necesario realizar una exploración ocular completa. Para ello hay que dilatar las pupilas y poder obtener así una visión completa tanto de la retina central como de la periférica.

Por último pueden ser necesarias pruebas complementarias en caso de que el oftalmólogo así lo considere.

TRATAMIENTO

En el caso de miodesopsias por contracción idiopática del humor vitreo no hay, por el momento, ningún tratamiento efectivo y seguro. Se considera una patología benigna, dado que en general no es un problema grave, no tiene otras consecuencias y la mayoría de los pacientes termina acostumbrándose y conviviendo con ellas sin mayor dificultad. Esto se produce gracias a la neuroadaptación visual, es decir, la capacidad del cerebro de «olvidar», de manera inconsciente, las pequeñas imperfecciones en la percepción de imágenes.

Para casos graves, no obstante, sí existe una alternativa: una operación llamada vitrectomía. Consiste, básicamente, en extraer el humor vítreo del globo ocular -y con él sus condensaciones de fibras de colágeno- y sustituirlo por una solución salina transparente. En general, se trata de una intervención breve y es muy efectiva, pues las «moscas» desaparecen.Pero la vitrectomía no está exenta de riesgos, que van desde infecciones y sangrados hasta cataratas, desprendimientos de retina y glaucoma.

Para el resto de casos el tratamiento va encaminado a eliminar la causa primaria.

Y siempre a partir de los 50 años se recomienda una revisión oftalmológica para detectar de forma precoz posibles patologías oculares.