Ojo seco

¿Qué es el ojo seco?

El ojo seco es una enfermedad multifactorial, compleja y crónica que afecta a la superficie ocular y que produce molestias, problemas visuales y, en algunos casos, lesiones en la córnea y la conjuntiva. Se produce cuando la glándula lagrimal no produce suficiente lágrima para mantener el ojo lubricado o cuando la lágrima producida se evapora demasiado rápido dejando la superficie del ojo desprotegida.

Se trata de un síndrome crónico y afecta aproximadamente a un 20% de nuestra población, porcentaje llega hasta un 75% en personas mayores de 65 años. Requiere un diagnóstico y tratamiento personalizados. Existen varias causas y tipos de ojo seco en función de los cuales varía el grado de severidad y la estrategia terapéutica para obtener los mejores resultados en cada paciente.

«Será el oftalmólogo, quién después de un minucioso examen, decida que procedimiento o procedimientos son los más adecuados para la corrección del defecto visual del paciente.»
¿Por qué se produce?

Generalmente, el ojo seco se produce por un déficit de lágrima (escasa producción o excesiva evaporación) o porque ésta es de mala calidad debido a problemas como la disfunción de las glándulas de Meibomio (falta o alteración de los lípidos que componen la lágrima) o la blefaritis (inflamación del párpado). Además, suele ir asociado a diferentes grados de inflamación.

Las lágrimas son una mezcla compleja de agua, aceites grasos y mucosidades. Esta mezcla ayuda a que la superficie de los ojos sea lisa y limpia, y ayuda a proteger los ojos de infecciones. Para algunas personas, la causa de los ojos secos es la disminución en la producción de lágrimas. Para otras, es una evaporación elevada de las lágrimas y/o un desequilibrio en la composición de estas. Pueden presentarse de forma aislada o confluir varias de ellas en una misma persona.

Menor producción de lágrimas

  • Envejecimiento
  • Ciertas enfermedades: diabetes, artritis reumatoidea, síndrome de Sjögren
  • Ciertos medicamentos, antihistamínicos, descongestionantes, antidepresivos, anticonceptivos etc
  • Algunos procedimientos oftalmológicos quirúrgicos
  • Daño de la glándula lagrimal por inflamación o radiación

Evaporación excesiva de la lágrima

  • Viento, humo o aire seco
  • La lectura prolongada, ya que se reduce el parpadeo, con lo que la lágrima no se distribuye correctamente y aumenta su evaporación.
  • Ectropion y/o entropión

Desequilibrio en la composición de las lágrimas
La película lagrimal tiene tres capas básicas: aceite, agua y mucosidad. Los problemas que se presentan en cualquiera de esas capas pueden causar sequedad ocular.

El diagnóstico de la enfermedad se basa en la sintomatología del paciente apoyada por los datos que aportan pruebas diagnósticas que miden la concentración, cantidad y calidad de la lágrima, así como el estado de las glándulas de Meibomio (donde se producen los lípidos que esta contiene).